La etapa superior del capitalismo chino


Por Federico Merke para La Nación, Domingo 21 de Mayo de 2017.

 

La Iniciativa de la Franja y la Ruta puesta en marcha por China en 2013 representa un proyecto de inversión masiva para incrementar la conexión física y el comercio entre 15 provincias chinas y 64 países, que en conjunto cubren el 65 por ciento de la población mundial, un tercio del PBI del planeta y un cuarto de todos los bienes y servicios que se mueven por el mundo.

Desde una perspectiva comercial, puede ser examinada como una nueva versión de la antigua ruta de la seda que unía Asia y Europa a través de una compleja red de rutas comerciales. Desde una perspectiva geopolítica, se puede pensar como un gran Plan Marshall chino para afirmar la influencia en Asia Central, el sur de Asia y el este de África. Y desde una perspectiva doméstica, se puede entender como la etapa superior del capitalismo chino: la necesidad de colocar excedentes de recursos internos, de capital y humanos en el exterior. Como sea, la Iniciativa es más un concepto en evolución que una estrategia formal y consistente. Es demasiado ambiciosa para ser planificada al detalle y sólo un Funes borgeano sería capaz de conocer cada aspecto de ella.


Está, además, la necesidad de involucrar a provincias chinas con bajo desarrollo. El PBI per cápita en Tianjin, al sur de Pekín, es de 17.000 dólares. En Gansu, al centro y norte del país, es de 4000. Finalmente, está la idea de crear una gran red de comercio con centro en China que asegure todo el gran vecindario que tiene el país, incrementando la estabilidad política y el desarrollo en sus vecinos.¿Por qué China y por qué ahora? En primer lugar, está el crecimiento chino. Desde 1990 a la fecha, China ha duplicado su PBI per cápita aproximadamente cada seis años. Se ha vuelto adicta al crecimiento. Y su estrategia de desarrollo no puede ser sólo interna, necesita además expandirse hacia afuera, aunque de manera controlada. En segundo lugar, China necesita asegurar su comercio. El 90 por ciento del comercio chino va por mar, un riesgo cada vez más grande. El desafío, entonces, es desarrollar distintos corredores, por tierra y mar, para diversificar las rutas y mitigar el riesgo de interdicción marítima.

Hacer el mundo seguro para el capitalismo chino es la consigna detrás. Claro que un vecindario seguro para China bien puede ser un escenario de inseguridad para Rusia, Europa y Estados Unidos. La Iniciativa llegará al corazón de Europa, tierra de Bruselas; al Asia Central, patio trasero ruso; al sur de Asia, donde está la India; y al Sudeste Asiático, donde Estados Unidos cuenta con buenos aliados. Bienvenida, China, a la política mundial.

 

 

Martes, Junio 6, 2017